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¿Cuál ha sido la evolución del alumbrado público? Tecnología en evolución

Las estadísticas nos indican que tres cuartas partes de la energía que se consume se asocia al gasto de las ciudades y, analizando estos datos de forma detenida, un 19% hace referencia al consumo del alumbrado público.

Como la población urbana no deja de crecer y el coste de la energía sigue el mismo camino, los organismos responsables de ello se tienen que encargar de buscar soluciones alternativas para poder responder a la demanda, pero, además, reducir al máximo el consumo energético consiguiendo un modelo sostenible.

Por ello, cada vez se apuesta más por la tecnología LED, con puntos de luz que puede ayudarnos a ahorrar hasta un 80% de lo que estábamos consumiendo con las bombillas tradicionales.

Las clásicas bombillas del alumbrado público se ven sustituidas por esta nueva tecnología. De hecho, en esta tienda de alumbrado público de tecnología Led podrás encontrar algunas de las bombillas que se suelen utilizar.

Leds y alumbrado público

Una de las ventajas de los LEDs asociadas al alumbrado público es que nos ayudan a establecer diferentes programas de regulación que ayudarán a reducir el nivel de la iluminación en ciertas horas puntuales de la noche (cuando no se necesitan porque la circulación de personas o de vehículos es prácticamente inexistente).

También nos da la posibilidad de poder configurar lo que se conoce como la función “Parking”: se aplica tanto a aparcamientos como a parques y se basan en sensores de presencia para conseguir incentivar todavía más el ahorro energético.

La idea es desplegar la máxima iluminación tan solo cuando haga falta, pero, si no se detecta ninguna presencia, poder reducirla al mínimo.

Gracias a estas funciones, el ahorro de energía todavía se puede bajar hasta en un 10% de la potencia total.

Otra de las ventajas de la tecnología LED es que tiene asociado un impacto en el medio ambiente que se considera muy reducido. Las bombillas se confeccionan utilizando materiales reciclables y, al tener un consumo mínimo, también ayudan a reducir la contaminación lumínica, lo cual hace mucho más amable nuestra vida nocturna y la de los animales y de las plantas.

Un punto clave que preocupaba a los expertos era la duración. Antes, con el tipo de alumbrado público que se utilizaba, no era raro que una bombilla se pudiera estropear mucho más pronto de lo estipulado. Con la tecnología LED, por lo general, no nos llevamos sorpresas inesperadas. Estamos hablando de unas bombillas que han sido diseñadas para poder alcanzar la máxima duración posible.

Cuentan con componentes que se calientan lo mínimo posible pero que a cambio dan la máxima iluminación. Aunque establecer la duración exacta dependerá del modelo en cuestión, lo cierto es que es raro encontrar una de estas bombillas que dure menos de 15 años (algunas pueden llegar a alcanzar los 20-25 años).

Con todas estas ventajas por delante, ahora ya conocemos un poco más sobre el funcionamiento de nuestro alumbrado público y por qué se han reducido los costes asociados al mismo en estos últimos tiempos.

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