¿Qué materiales son los mejores para hacerte una piscina en la terraza?

Disfrutar de una piscina en el jardín de casa es algo que, sin duda, todos querríamos hacer. Y hoy en día es algo más fácil de conseguir, gracias a las múltiples opciones que existen en el mercado.

Tipos de piscinas para jardín

Nos centraremos en las tres soluciones más habituales. Cada una de ellas presenta sus ventajas e inconvenientes que debes valorar para escoger la opción más adecuada a tu intereses.

Desmontables

Las piscinas desmontables son la opción más económica y que menos preparación de terreno requiere. Existen en medidas que pueden ir desde los 3×2 metros hasta los 10×5 metros, por lo que seguro que encuentras el tamaño ideal. Requieren, no obstante, que trates el agua con filtro (ya sea de cartucho o arena, en función del tamaño) y tendrás que montarla y desmontarla cada temporada para asegurar su longevidad. Esto implica también disponer de un lugar para recogerla en invierno. Son una opción muy económica a corto plazo para poder disfrutar de tu pequeño oasis en casa.

De obra

Podríamos situarlas en el otro extremo, en cuanto a economía en el corto plazo, ya que su construcción es claramente más cara. Por el contrario, es una solución duradera, a medida, y que luego solo tendrás que mantener, y no montar y desmontar cada verano. Son la imagen tradicional que todos tenemos de una piscina y, al tratarse de un producto, en principio, personalizado, podremos diseñarla prácticamente a nuestro gusto dentro de las limitaciones típicas del presupuesto, el terreno, etc.

Prefabricadas

Una de las opciones que últimamente toma más fuerza es la de comprar piscinas prefabricadas, ya que permiten disfrutar de las mismas ventajas de una piscina de obra pero con una construcción muchísimo más rápida y sencilla. Su coste es ligeramente inferior a la piscina de obra y su durabilidad casi comparable. En el medio y largo plazo, su mantenimiento es menor.

¿Cómo escoger?

Si dispones de un presupuesto reducido y no puedes esperar, la opción directa es la piscina desmontable. Evidentemente, tiene limitaciones frente a las piscinas enterradas. Son sobreelevadas, lo cual puede representar una cierta incomodidad y su profundidad máxima es limitada (1,3 metros las más grandes). Pero igualmente pueden cumplir con su cometido de proporcionarte momentos refrescantes y de disfrute en el jardín, cuando las altas temperaturas hacen presencia.

Si el presupuesto no es problema y quieres una solución muy a medida, la piscina de obra cumplirá tus expectativas. Podrás escoger prácticamente todos los parámetros (largo, ancho, profundidad). No es una solución inmediata, pero podrás disfrutarla durante muchos años.

Si estás pensando en una solución algo más económica en el largo plazo, pero aun así duradera y prácticamente tan sólida como una piscina de obra, entonces las piscinas prefabricadas son tu opción. Con una instalación algo más rápida que las de obra, ofrecen hoy en día multitud de diseños en varias medidas que muy bien pueden adaptarse a tu ideal de piscina.

Existen múltiples opciones para disponer de una piscina y seguro que una de ellas se adapta a tus necesidades.

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